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Qué ver - Fragas del Eume
Fragas del Eume
El Parque Natural de las Fragas del Eume acoge
las fragas costeras mejor conservadas de toda Europa, y uno de
los escasísimos
bosques de su clase del continente. Albergan numerosas especies animales
y vegetales amenazadas, algunas reliquias, así como los ecos
de una extraordinaria historia que toma singular brío en la época
medieval.
¿Qué es una fraga?
En Galicia les llamamos fragas a las zonas
de bosque espesas, al interior de las cuales la luz llega siempre
velada por el ramaje. Perduran así en su seno la
humedad, la frescura, la temperatura casi constante y, sobre todo,
la vida. Existen en las fragas miles de formas diferentes, cada
una de ellas pieza imprescindible de un ecosistema tan frágil
como pertinaz y longevo.
Y así, desde siempre encontramos estos lugares proclives
a la magia y al misterio, a la meditación y a las leyendas.
Y los integramos en nuestra cultura.
El término "fraga" abarca, en el
lenguaje popular gallego, varios tipos de bosque. Todos ellos pertenecen a los denominados
bosques atlánticos caducifolios europeos: robledales de varias
especies, hayedos, abedulares o bosques de fresnos y avellanos.
Según las condiciones de clima, suelo y altitud de cada zona,
el árbol dominante puede ser el carballo (Quercus
robur) o
el melojo (Quercus pyrenaica). Con ellos conviven otras especies
como castaños, acebos, espinos, laureles, madroños,
perales silvestres o alcornoques.
Integran el parque natural varios ecosistemas
típicos de
interior de la provincia de A Coruña, además de la
propia fraga: el río Eume con su extenso bosque de ribera,
el matorral de tojo y genista, y la campiña con sus tierras
de labor, prados de siega, setos y edificaciones tradicionales.
Situación
El Parque Natural de las Fragas del Eume,
declarado en 1997, se extiende por 9.125
hectáreas de laderas y montes que acompañan
al río Eume a su paso por la provincia de A Coruña.
Su límite oriental es la Sierra de la Loba
(700 m. de altitud), en la cadena dorsal gallega. Hacia el oeste,
el parque se extiende hasta muy poco antes de la desembocadura del
río en Pontedeume.
Todo su territorio se encuadra en la comarca
del Eume, que limita
al norte con la de Ferrolterra y al sur con la de As Mariñas.
Son cinco los ayuntamientos que comparten
el espacio natural. De este a oeste: As Pontes de García Rodríguez,
Monfero, A Capela, Cabanas e Pontedeume.
Un tesoro en helechos
Singular interés tienen los helechos de las fragas, algunos
de ellos verdaderas joyas botánicas provenientes de la época
terciaria (entre hace 65 y 1,6 millones de años), cuando los
dinosaurios aún dominaban la Tierra.
Junto a ellos, a la sombra de los árboles o en los márgenes
de los campos de labor, crecen infinidad de plantas y flores, algunas
de ellas también exclusivas del noroeste peninsular.
Fauna
En cuanto a la fauna, destacan
las fragas por su población
de mamíferos, que incluye lobo, corzo, jabalí, nutria,
marta, garduña, jineta, tejón...
También las
aves forestales mantienen en el parque nutridas poblaciones: carboneros,
arrendajos, petirrojos... Las paredes del cañón del
Eume son el único hogar del búho real en la provincia
de A Coruña.
Entre
los anfibios, la salamandra rabilarga, casi exclusiva de Galicia,
tiene aquí una excelente población.
Los invertebrados están representados por una enorme
variedad de especies. Las más representativas del carácter único
de estas fragas son tres endemismos: el Carabus galicianus,
la babosa Geomalacus o el Pyrochora coccinea.
El Monasterio de Caaveiro
Situado en el corazón de las fragas, en un promontorio sobre
el río Eume, este monasterio fue fundado
en el siglo IX en la entonces villa de Calavario, de ahí su nombre. Su historia
es la de las propias fragas: vinculado a las familias Traba y Andrade,
su jurisdicción se amplía a una extensa comarca. La
crisis llega con el siglo XIX y, con motivo de la desamortización,
en 1849, sale a subasta. Es adquirido por un particular, que acomete
su restauración. En 1971 es declarado
conjunto histórico-artístico y,
en el 1975, monumento de interés provincial. En 1986 se
aprueba el expediente de expropiación que convierte al monasterio
y sus alrededores en propiedad de la Diputación de A Coruña.
Ver también: "El cenobio que ensalza el último bosque atlántico"
Ver también: "Monasterio de Caaveiro en 360º"
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