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La Casa de Lemos
Desde la fusión de la Casa
de Andrade con la de Lemos en la persona
de Pedro de Castro y Andrade, nieto de Fernando de Andrade, la
vida de Pontedeume se desvincula de esta familia, asentada en otro
lugar. Perdidos los suministros que ésta le suministraba,
la comarca comienza a perder su antiguo renombre y esplendor.
Tras
la división del reino de Galicia en siete provincias (Santiago,
Tui, Lugo, Mondoñedo, Ourense, A Coruña y Betanzos),
Pontedeume pasa a formar parte de la de Betanzos. Entonces, en los últimos
tiempos de los señoríos, la Villa y su jurisdicción
se halla dividida en dos alcaldías, cada una de las cuales
comprendían diversas feligresías: una mayor y otra
ordinaria (dentro de la que está Pontedeume). Ambas compartían
una única regencia en lo municipal y económico, y sus
miembros eran nombrados por los Condes de Lemos, herederos de la
Casa de Andrade.
Una vez extinguidos los señoríos siguen
existiendo estas dos alcaldías, hasta que se establece la
actual ordenación territorial (1834), por la cual Galicia
se divide en cuatro provincias y Pontedeume se integra en la de A
Coruña.
Las bases de su vida económica en
el siglo XIX son la agricultura, la pesca y la explotación
maderera. La necesidad de mejorar las vías de comunicación
para intensificar las relaciones comerciales, determina que la Villa
sufra progresivamente un importante cambio urbanístico.
Ya en el siglo XX, el movimiento
agrario-regionalista (germen del nacionalismo gallego)
tiene una gran difusión en la Villa gracias a la labor de "Solidaridad
Gallega". Sus objetivos eran la erradicación del caciquismo,
la cohesión regional y combatir el centralismo. También
se caracterizaba en el terreno cultural por la revalorización
de la lengua gallega como instrumento literario y de propaganda
agraria; así que, cuando "Solidaridad" desaparezca en 1912
inspirará la labor de las "Irmandades da Fala", movimiento
socio-cultural que identifica la esencia de la personalidad de
Galicia con el idioma gallego.
Estas "Irmandades" serán el canal
organizativo del nacionalismo en Galicia hasta la II República.
Al instaurarse el régimen republicano, en Pontedeume las fuerzas
de derecha e izquierda se reparten equitativamente el gobierno local.
Todo ello, unido a una intensa labor propagandística, eclosiona
en las elecciones de 1933 y 1936 con sendas victorias de las fuerzas
conservadoras. A partir de este momento, la evolución política
de la Villa se limitará a seguir la senda marcada por los
acontecimientos que convulsionan la vida del país.
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