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Gastronomía - Repostería
Repostería
La repostería tiene un especial
protagonismo en la gastronomía eumesa: los melindres y almendrados,
la prolla, el manguito eumés o
la tarta de Pontedeume son
los más significativos
de los dulces que se elaboran. Es tradicional su consumo junto
al queso del país o queso fresco que se vende en el Feirón.
Aunque básicamente los ingredientes que se muestran son
los elementales, cada casa eumesa tiene sus propios secretos y
trucos para elaborar estos magníficos postres dignos del
mejor paladar.
Melindres y almendrados
Son los grandes protagonistas tras la finalización
de una comida familiar; postre por excelencia de Pontedeume. Imprescindibles
en cualquier mesa en temporadas de fiesta. Los melindres están
hechos a base de yema de huevo, harina y anís, que una vez
horneados y frios se bañan en almíbar en punto fuerte.
Los almendrados, compañeros inseparables de los melindres,
se hacen con clara de huevo, azúcar y almendra molida, resultando,
una vez cocido, un dulce con un exterior duro y un interior jugoso
y suave.
La prolla
La prolla es un postre típico de Pontedeume. Su elaboración
consiste en la elaboración de una masa con harina, mantequilla,
levadura , azúcar y anís. La masa se cuece en el horno
cubierta de azúcar y también puede llevar canela. Una
vez cocida se le echa el anís por la superficie y se introduce
de nuevo en el horno para quemarlo suavemente mientras se funde con
el azúcar.
La prolla es un dulce muy reclamado por los habitantes de la Villa, sobre todo
en épocas de patrón.
El manguito eumés
Uno de los postres más antiguos de Pontedeume es
el manguito, bizcocho redondo cuyo principal ingrediente es la almendra.
Elaborado con harina, almendra, levadura y azúcar, el manguito
tiene la característica de que lleva un agujero en el centro
con el motivo de que se haga bien por dentro, dado que la almendra
tarda demasiado en cocerse.
Tarta de Pontedeume
Tarta similar a la tarta típica de Santiago que ya
figuraba en el antiguo libro de recetas el "Picadillo", recetario
que, según reposteras de la Villa, data de finales del siglo
XIX, comienzos del XX. La tarta está compuesta por yema de
huevo, almendra y azúcar. El principal ingrediente es la yema,
que destaca por su abundancia, de ahí que hay gente de la
Villa que la llama "tarta de yema".
Aunque en apariencia es similar a la tarta de Santiago, la diferencia es que
la de Santiago tiene como ingrediente sobresaliente la almendra.
Ingredientes (para 10 personas):
- 700 gr. de azúcar
- 1/2 litro de agua - 400 gr. de almendras crudas no tostadas
- 12 yemas de huevo
- Pasta quebrada
Preparación:
Comenzamos haciendo la pasta quebrada con harina, manteca,
un poco de levadura en polvo y un vaso de vino blanco, dejándola
reposar durante 2 horas junto al calor. Con el azúcar y el
agua hacemos un almíbar espeso a fuego lento al que añadiremos
las almendras crudas reducidas a polvo (por trituradora eléctrica
o simplemente rallándolas) y las yemas de huevo enteras.
Batimos y unimos almíbar, almendras
y yemas. Debemos formar una especie de crema consistente,
pero que no debe estar dura.
Cogemos la pasta quebrada y forramos con
ella un molde propio de tartas. Rellenamos con lo anteriormente preparado
y cocemos a horno suave hasta que esté hecho (hasta que al
pinchar con una aguja, ésta salga limpia).
Desmoldamos en
frío.
Podemos decorar con nata, crema , azúcar
glasé o chocolate negro.
Esta sección ha sido realizada con la colaboración de "Confeitería Obradoiro".
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